Aislamiento social
Hoy es muy difícil prescindir del uso de la tecnología cuando de trabajo se trata, e incluso, quienes  inicialmente se mostraron reacios a utilizar dispositivos modernos como los teléfonos inteligentes, tabletas y otros, han sido absorbidos por las posibilidades que representan estos aparatos a la hora de comunicarse y resolver problemas laborales.
Pero como todo aquello que tiene la cualidad de fascinar al ser humano tiene sus ventajas y desventajas que deben ser comprendidas y difundidas para poder hacer de la tecnología una aliada y no la responsable de nuevos males sociales.
Uno de los principales problemas es que las nuevas tecnologías han motivado el surgimiento de nuevas adicciones como la de los niños y jóvenes que han sucumbido a la fascinación de los juegos en red o que han sustituido a los juguetes y a los amigos por una computadora o el teléfono celular.
Basta entrar a los locales en los que durante todo el día y hasta por la noche los niños y adolescentes se congregan para jugar en red en estos lugares. 
Algunos entran a jugar con permiso de los padres, otros a escondidas de ellos y algunos incluso faltan a clases para poder ir a jugar. Gastan su dinero de 50 en 50 centavos y poco a poco van perdiendo interés por el mundo de afuera.
También se observa esta realidad al observar a los grupos de jóvenes, o incluso adultos que no logran ignorar su celular mientras se encuentran reunidos y conversando. Están más pendientes de los mensajes que les llegan, revisando el Facebook o cualquiera de las redes sociales que atendiendo a su interlocutor.
Estamos hablando de la adicción que se va apoderando de las personas sin que lo noten y con síntomas  de dependencia muy parecidos a los de una droga, porque la gente “piensa” que no puede vivir sin su celular o que les hace falta algo, lo que les ocasiona que estén más acelerados, de mal humor y tengan una urgencia por estar “comunicados”.
“A mí me pasa que cuando se me acaba la batería del celular en la calle me pongo nerviosa, -comenta Carola V. una joven de 28 años que trabaja en una oficina de abogados- siento que me falta algo y no estoy tranquila hasta que llego a mi casa o la oficina y puedo enchufar el celular”.
Aunque Carola no percibe esto como signo de adicción, si reconoce que se genera en ella una inquietud, no porque espere un llamado o un mensaje importante, sino que se ha acostumbrado tanto a revisar su celular que le parece extraño no hacerlo. “Es como si me faltara algo”, confiesa.
Algunas posibles causas de la adicción a los celulares inteligentes tienen que ver con la necesidad de seguridad y aceptación ya que a través de este aparato es más fácil ser aceptado y formar redes de amigos, quizá porque podemos ocultar nuestra imagen real o llenar un vacío en nuestras vidas.
Cuando se habla de adicciones necesariamente se llega al tema de la responsabilidad y madurez que se debe tener para que un avance tecnológico positivo no se convierta en una mal social.
“La tecnología tiene aspectos positivos, como por ejemplo en la enseñanza, ya que facilita el trabajo con niños con discapacidades, con problemas auditivos u otras dificultades”, reflexiona la psicóloga Bertha Delgado, para quien el problema está en que le hemos ido dando un mal uso a la tecnología.
En el caso de los niños, explica que conoce casos en los que los pequeños han generado una dependencia tal de los aparatos que si se los quitan arman berrinches que obligan a sus padres a retroceder y finalmente hacer la voluntad del niño con tal de mantenerlo tranquilo.
Aquí estamos frente a una realidad con la que se pueden identificar muchos padres ya que en el mundo actual donde ambos padres trabajan y la crianza de los niños se encarga a otras personas, los dispositivos son utilizados por niños y adolescentes como una forma de pasar el tiempo y calmar la ausencia, según explica la psicóloga Alma Luz Forte.
Una situación muy común hoy en día, describe, se produce cuando los padres utilizan el teléfono celular o la tableta para distraer a sus hijos en situaciones como cuando se debe esperar el turno en un banco, en el consultorio del médico u otras situaciones en las que buscan no ser molestados por los niños, lo cual lleva a una crisis de la autoridad paterna y falta de reglas que han cambiado la forma de educar a los hijos.
“No es malo que los chicos usen la tecnología porque son chicos que han nacido en esta era tecnológica, pero los padres utilizan la tecnología como una forma de castigo casi única y eso está obstaculizando las formas en que los padres conciben la educación”.
Hoy, según algunos estudios,  “los  adolescentes están hasta 13 horas conectados al aparato, y más en la noche, antes de dormirse y eso genera privación del sueño y otros problemas”, agrega.
Además explica que los niños de hoy están migrando de la televisión a otros aparatos tecnológicos como la computadora, la tableta o el celular, lo cual está motivando que los niños interactúen menos con otras personas por lo que a la larga tendrán dificultades para establecer sus relaciones sociales.
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Paradójicamente, la gama de posibilidades de relacionamiento social que nos ofrecen hoy las nuevas tecnologías con el surgimiento de la internet y las redes sociales ha llevado a que si bien podemos ampliar nuestro radio de acción en cuanto a amistades, por otra parte vamos alejándonos de la posibilidad de la interactuar frente a frente porque esa interacción en la distancia parece más atractiva.
“Es mala si se convierte en una obsesión ya que por ella se empobrecen los intercambios comunicacionales cara a cara. Cuando esto sucede, se crea un tipo de comunicación que es paradójica porque crea la ilusión de estar hipercomunicado cuando en realidad se está aislado”, comenta Bertha Delgado.
El que los avances tecnológicos tengan aspectos positivos y negativos nos lleva siempre a la importancia de que haya una buena formación y orientación a la hora de servirnos de ellos, los cual es mucho más probable entre personas adultas y debe ser obligatorio cuando se trata de los padres de familia o maestros, ya que ellos son los encargados de orientar a los niños y jóvenes.
“Cuando es bien utilizada, nos da muchas posibilidades, - detalla Forte- como la rapidez en la construcción del conocimiento al tener acceso a cualquier información a través de Google, sin embargo el problema surge cuando le damos un uso equivocado.  El conocimiento es una construcción social a partir de la interacción y estamos perdiendo nuestra capacidad de interactuar”.
Al tratarse de un problema que afecta la capacidad de socializar de los niños y jóvenes, e incluso de los adultos,  la edad a la que se pone al niño frente a un celular, tableta o computador es determinante.
Se le atribuye a los nuevos aparatos audiovisuales  problemas como el déficit de atención, la hiperactividad y los consecuentes problemas de conducta y aprendizaje que pueden estar asociados a estos trastornos del desarrollo.

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Maximiliano Mansilla.